[Este post es una opinión personal de alguien que NO ES PSICÓLOGA NI DOCTORA. No intentes hacer algo riesgoso basándote en mi post, porque te podría ir muy, muy mal (en serio, muy mal)]
Disfruto mucho esto de tener dieciocho años (aunque vamos, parezco como de quince ;D) : tengo amigos y amigas geniales que me llaman y con quienes voy a fiestas todo el tiempo con los que twitteo, salgo al cine, a tomar café, a hablar de cualquier cosa, tengo un novio genial, buena salud, soy una preciosidad, una mente brillante de mi generación, etc. Sin embargo, me pone a pensar en muchas cosas cuando recuerdo que un día voy a ENVEJECER.
No hablo de ir a la universidad, tener una carrera, tener miles de títulos, casarme, o de tener algún hijillo. ¡Envejecer de verdad! Rozar los ochenta y tantos, perder mi sentido de la vista, del oído, del tacto, del humor… A veces parece que el futuro no nos depara nada positivo a quienes aun no le queremos poner un stop al tiempo con botox y todas esas cremas exóticas.
Siempre podemos encontrar a personas que disfrutan su tercera edad, tipo Hugh Hefner o mi abuelo, que está rozando los ochenta y ama tanto su trabajo que aun no se jubila. Sin embargo: ¿qué hay de las demás personas? El Equipo de Investigaciones, Censos, y Registros de Nimios y Extravagantes ha pasado meses investigando por qué la gente de la tercera edad se deprime tanto y muere.
Hay varios factores que tienen que ver con la depresión en la tercera edad, entre ellos:
1. Pérdida de amigos/as
2. Problemas de salud
3. Presiones externas (tipo problemas de familia o problemas económicos)
4. Soledad
Si bien es normal sentirse triste, y envejecer es lo más natural del mundo, la depresión no es natural en la tercera edad. Es tan anormal que una señora de 79 años esté deprimida como que lo esté un niño de 6 años. Hoy en día, este problema se ha vuelto más común debido a que las familias tienen cada vez un estilo de vida mucho más rápido e impersonal. Ya no hay tiempo para estar ayudando al abuelo a pararse, a bañarse, o para escucharlo contar historias. Aquí nacen las ideas de los asilos y casas de retiros, que llegan a ser hasta bastante recomendables debido a la atención que se les presta ahí a las personas de tercera edad, las facilidades médicas, y las actividades con las que generalmente se cuentan para mantener ocupadas las mentes de las personas. Aun así, creo que eso solo suple de manera técnica las necesidades humanas. Es decir, las visitas de la familia nunca dejan de ser necesarias.
Pero, el problema no es la moda de los asilos. Hay una tendencia peor, que es la de abandonar a los adultos mayores en medio de la nada. No solamente es esto un cruel, sino que seguramente también es una violación a los derechos humanos. El abandono nunca debería ser una opción. Esto simplemente fomenta una cultura de insensibilidad que luego se ve reflejada en altos índices de delincuencia, violaciones, y asesinatos.
No es sorpresa que hayan tantos adultos mayores en estado de depresión: vivimos en una cultura que destierra todo lo viejo. Como vemos normal despachar un celular de hace cuatro años, nos parece más que lógico despachar a una persona que llevará por acá sus 75 años. Para nosotros, tiene sentido, porque es lo que nos están educando a hacer.
No odio la tecnología ni los tiempos en los que vivo, pero creo firmemente que deberíamos promover una cultura de sensibilidad, de aprecio hacia cada forma de vida, y sobre todo, de respeto al derecho ajeno.
La depresión en la tercera edad tiene graves consecuencias, tales como problemas físicos, agravamiento de problemas de salud, suicidio, y muerte por otras causas. Sin embargo, la solución es muy simple: pasemos un rato más con los abuelitos. Llamémosles de vez en cuando, visitémosles, y hagámosles sentir que de verdad importan, son necesarios, y son queridos. Si bien estas personas tienen limitaciones físicas, eso no debe impedirnos el intentar compartir alguna actividad que también les pueda llenar de vida.
Para más información, dejo los siguientes links y un video.
Este jueves pasado, mi hermana Lulú falleció a la hora y media de haber nacido. Nació con Síndrome de Edwards, lo que hubiera complicado mucho su vida con varias operaciones, parálisis cerebral, y otras cosas terribles. Así que sí, ella no merecía sufrir todas esas cosas y está mejor ahora.
Hoy, más que nunca, respeto la vida en todas sus formas, creo en una vida después de la muerte, y creo en un Dios todopoderoso que definitivamente sabe lo que está haciendo y tanto a mi familia como a mí, nos ha fortalecido mucho. Estamos mucho mejor, recuperándonos cada día más y retomando nuestras vidas.
Una mención especial a Doug, que desde el primer momento ha estado a mi lado y me ha ayudado muchísimo. Se ha desvelado conmigo, me ha estado apoyando, cuidando, y dándome tooodo su amor para que yo me recupere. No me ha fallado en ningún momento y cada ratito ha estado pendiente de mí, de que me sienta bien, de consolarme, y de amarme mucho. Te amo amor, y sos el mejor <3
Hace mucho, mucho tiempo, vivía una pequeña niña en Santa Ana. Como sus padres no habían terminado la universidad cuando ella nació, sus abuelos paternos fueron delegados a la tarea divina de cuidarla, protegerla, e instruirla para la difícil vida en el planeta Tierra. Tanto su abuela como su abuelo eran maestros de literatura, así que pasaban gran tiempo del día leyendo, leyendo, resolviendo crucigramas, y leyendo. A una muy temprana edad, decidieron llevarla a la escuela donde su abuelo daba clases. Junto con su abuelo, salían todas las mañanas de casa muy temprano. Él iba a pie y ella iba sentada en los brazos del abuelo. Como era la nieta del director, las clases eran excelentes, tenía muchos amigos y amigas, y en general era una niña feliz.
La escuela prometía ser un lugar increíble.
Les contaría el resto de esta magnífica historia, pero podrían demandarme por publicar algo tan triste y deprimente. La tristeza sería tal que querrías quemar tu computadora, laptop, celular, iPod, o gadget poco útil desde el cual estés consumiendo mi vital feed. Les doy el resumen: la niña no fue feliz para siempre. De hecho, fue rebotando de colegio en colegio varias veces. Se atrasó dos años en su vida escolar debido a:
1) Su edad
2) Estupideces
3) Pero no, no las notas (eso siempre estuvo bien)
Lastimosamente, esta niña no logró graduarse. Durante uno de sus muchos viajes, decidió vivir recluída de la sociedad en una pequeña cueva en Ukrania.
Es poco lo que se sabe de ella en nuestros días.
La diferencia entre la historia de esta niña y la mía, es que yo si me gradué y que no vivo recluída de la sociedad en una pequeña cueva de Ukrania, sino en una habitación en una pequeña casa en San Salvador.
Bueno, por fín terminé la escuela y creo que eso está muy bien. El mambo se llevó a cabo este Sábado 13, y contó con la asistencia de las más grandes celebridades y personalidades de nuestro país:
-Doug, el primer salvadoreño en haber sido mi novio
-Daniel, el primer salvadoreño con el que jugué Magic: The Gathering, y seguramente uno de los gamers más hardcore del país
-Queith, diosa de la blogósfera salvadoreña, y mujer salvadoreña con más followers en Twitter
-Nikki y Diego, cantante y guitarrista (respectivamente) de Wxsxbi!
-Nilson, ex-rubio y ganador del título ‘Mejor Cosplayer de El Salvador’
-Rina, la primera y única salvadoreña en poder hacer cosas increíbles como ver a dos lados diferentes al mismo tiempo con sus ojos, hacer una flor con su lengua, y otras cosas sorprendentes
-Tony Saca, el primer ex-presidente en tomarse una foto con la Queith
Gracias a Lucho y Luli, que yo sé que aunque no pudieron llegar estuvieron ahí en espíritu xD
El acto me emocionó (no tanto, pero sí me emocionó), sobre todo la parte en la que pusieron la pista de la Marcha de Pompa y Circunstancia. Las otras partes, como cuando me dieron mi título de ‘más colaborativa’, de bachiller, y cuando dijeron ‘Bachiller Karla blabla’, no fueron tan impresionantes. Después de la ceremonia, fuimos a comer pizza a Pizza Hut (como en la canción), y nos divertimos hablando de Twitter, la escuela, el internet, 4chan, los acosadores y esas cosas que rigen las vidas de los y las adolescentes de hoy en día. Después de la pizza en Pizza Hut fuimos a tomarnos un café carísimo. For the lulz, y’know.
¿Mi parte favorita? Bueno, me gustó mucho eso de ser bachiller, de que me felicitaran y abrazaran, y de que me dieran ¡RE-GA-LOS!
Este me lo dio Doug. Tenía mucho tiempo de querer leerlo, y al fin lo tengo en mis manos ;D Lo devoraré tan pronto como pueda
Este agradable cachorro bachiller (no se aprecia su birrete) me lo dieron unos tíos. Está muy cul, porque es suave y perfecto para abrazar mientras duermo (sí, duermo con peluches – bleh). Le llamé Circunstancia, en honor a la Marcha de Pompa y Circunstancia de Sir Edward Elgar.
¡La primera tarjeta de regalo que me dan en mi vida! Gracias a Daniel por esto ¡ya voy a ver en qué la desperdicio gasto responsablemente!
Y bueno, finalmente… Es que la gente debería ponerse de acuerdo en las cosas que regalan.Una de estas tarjetas venía con Circunstancia. La otra venía de parte de mi abuelo y abuela, y venía rellena de deliciosos y jugosos billetes que voy a malgastar en Multiplaza ahorrar para mi futuro.
¡Muchísimas gracias por sus regalos! Me falta una camiseta que la increíble Kaneli PINTÓ a MANO solo para MÍ! ¡Un detalle súper especial! La postearé luego, que me la puse ayer y se me olvidó tomarle una foto *FAIL*.
Después de la pizza, el café caro, y todo eso, tuve que ir al salón para prepararme para la fiesta de graduación. Así como ya dijo La Prensa Gráfica, a los colegios biculturales no nos importó eso de la porcina y tuvimos tantas fiestas como pudimos. Lo siento, MINED, lo siento mucho. Hoy ya no me podés hacer nada ;D
Circa 2005, a mis mejores amigas y a mí nos entró la fiebre Da Vinci. Acabábamos de conocer del Código Da Vinci, y nos fascinaba leerlo, releerlo, comentarlo, e idolatrar a Robert Langdon juntas. El libro me fascinó, pues era un misterio perfectamente elaborado. La cereza del sorbete fue que absolutamente todo el mundo comenzó a enojarse con ese libro. El mundo cristiano (sobre todo el católico) le cerró las puertas del cielo a Dan Brown, y se dio una controversia enorme.
Es que a mí me fascinan las cosas que van en contra.
Definitivamente no pude esperar a tener Ángeles y Demonios en mis manos. Me lo dieron para Navidad 2005, y devoré incansablemente sus páginas. Definitivamente Dan Brown es un genio del misterio y el suspenso moderno. El libro presentó por primera vez a Robert Langdon, el superhéroe más geek de nuestros tiempos. Langdon es un profesor de iconología religiosa y simbología en la universidad de Harvard. Resuelve crímenes y misterios no a golpes, sino con conocimiento. Conocimiento, en el contexto de Robert Langdon, no se refiere a saber dos o tres cosas. No, estimado público: Langdon es el mayor ratón de biblioteca que puedan imaginarse, y definitivamente sabe más que la Wikipedia y la Enciclopedia Británica juntas.
A lo largo del libro, nuestro héroe, junto con la física italiana Vittoria Vetra, ayuda a resolver un misterio que envuelve un aparente atentado terrorista en contra de la ciudad del Vaticano, que se encuentra justo en medio de la elección de un nuevo Papa. Detrás del atentado parece encontrarse nada más y nada menos que una antigua sociedad con la cual la Iglesia Católica tuvo un par de pleitos: los Illuminati, un grupo de hombres de ciencia que tuvieron que reunirse en secreto debido a que la Iglesia Católica no aprobaba sus prácticas. Este grupo atenta a destruir la ciudad del Vaticano mientras se lleva a cabo el Cónclave usando Antimateria robada de Vittoria Vetra y su equipo de investigación en el CERN (Organización Nuclear para la Investigación Nuclear, por sus siglas en inglés).
A lo largo del libro, el profesor Langdon y la Dra. Vetra descifran códigos, buscan pistas, y trabajan junto con la Guardia Suiza y las más altas autoridades de poder en el Vaticano para poder detener a los terroristas. El Camarlengo Carlo Ventresca (el asistente del fallecido Papa) también apoya a Langdon y Vetra en su búsqueda, asistiéndoles con su poder temporal de más alta autoridad en el Vaticano mientras se elige al nuevo Papa.
Para evitar la destrucción total del Vaticano (y parcial de Roma), Langdon debe utilizar todo su conocimiento para ganar una carrera contrarreloj en contra de una sociedad que durante siglos se ha mantenido oculta y, al parecer, inactiva. Junto con la Dra. Vetra, debe descifar claves en los rincones más secretos del Vaticano, incluyendo sus archivos y bibliotecas privadas.
Es un libro e x c e l e n t e , veintemil veces mejor que el Código Da Vinci. Como leí por ahí, se requieren MUCHAS agallas para escribir un libro que involucre el cónclave papal, una sociedad milenaria secreta de herejes, misteriosos ambigramas, una joven doctora italiana, partículas de antimateria, al CERN, y a un profesor de iconología religiosa de Harvard; pero se requiere de muchísimo más talento para hacer que este libro no sea ridículo. Ángeles y Demonios es la precuela perfecta para El Código Da Vinci, llena de acción, misterio, suspenso, y muchísimos datos increíbles por aprender en cada página.
Le doy un 10/10.
Y si pudiera, le daría un 20.
Por cierto, vi la película (dos veces) hace una semana, y es bastante fiel al libro. Creo que en la película quedan algunos cables sueltos y algunas cosas no terminan de ser explicadas, pero está bastante bien. Me gustó. Pinta a la Iglesia Católica como una entidad respetable y humana (no digo que no lo sea), y se porta bastante bien con ésta. Creo que no es ofensiva y/o polémica, pero cada quién sabrá.
Conclusión: recomiendo mucho el libro y la película, ¡son geniales!
Terminé la escuela hace unas semanas, y decidí que no quería pasar el tiempo que queda hasta que entre a la universidad aquí aplastada haciendo nada en mi casa. Se me ocurrió aprender francés, a animar, a manejar, a dibujar, blablabla… Concluí que lo mejor sería buscar un trabajo, así tendría un par de dólares para gastarlos en nimiedades cosas importantes como la renta, el agua, y la lotería, así como la gente grande.
Metí mi resumè a cada call center que hay en San Salvador, y a una agencia de publicidad. No había pasado ni media hora desde que había mandado el mail, cuando el dueño de la agencia de la publicidad me llamó. Platicamos un rato de lo que yo sabía y no sabía hacer, de mi nivel de inglés, de mi portafolio, y de dinero. Finalmente acordamos tener una entrrevista hoy. ¡Qué nervios! Yo nunca he pasado de hacer freelancing [*hint hint* y no cobro mucho *hint hint* ], y eso de trabajar formalmente es algo totalmente nuevo para mí. Decidí, entonces, averiguar todo lo que pude que tenía que ver con entrevistas de trabajo.
Aquí algunas cosas que aprendí que ojalá le puedan servir a alguien. Honestamente, estos puntos me sirvieron muchísimo. TODO lo puse en práctica.
Averiguá todo lo que podás acerca de la empresa para la que querés trabajar. El saber una o dos cosas es muy útil y puede impresionar a quien te entreviste.
Planeá de antemano respuestas a las preguntas más frecuentes: ¿Cuáles son tus virtudes? ¿Cuánto te calificarías del 1 al 10? ¿Te gusta lo que haces? ¿Cuáles son tus defectos? Lo mejor en estos casos es, creo, responder con la verdad y nada más que la verdad. Podés manipular tus verdades para que suenen mejor. Es decir, en lugar de decir que tu mayor cualidad es hablar paja, podés decir que se te da muy bien la comunicación bajo presión, que tenés altas habilidades para entender a los demás, y para explicar situaciones.
Llevá al menos dos resumès. Yo llevaba uno en inglés y uno en español. Me sirvió muchísimo llevarlos. Si estás aplicando a una plaza de diseño o algo por el estilo, llevá al menos dos portafolios también. Yo llevé el mío solamente en CD, pero creo que sería de gran beneficio llevarlo en CD y llevar unas copias chivas e impresas. Como sacar impresiones de alta calidad cuesta dinero, te recomendaría que esas nunca las dejés en la empresa, sino que las llevés siempre a cada entrevista.
Es mejor estar sobrevestido que subvestido (¿esos términos existirán?). Yo no quería parecer una vieja, pero tampoco quería parecer una triste bichita desempleada (que es lo que soy). Considerá también la industria a la que vas: para leyes, contaduría, y esas cosas, apegate a lo más conservador – faldas de lápiz negras, blusas blancas, medias acorde tu color de piel, y tacones negros las chicas, y saco y corbata los muchachos. Para industrias creativas como la música, el diseño, y la publicidad, podés ser un poquito más flexible: las niñas podemos usar pantalones de vestir, y quizá los muchachos no tengan que usar saco. Es mejor que exagerés con lo formal a que llegués en pijamas. En mi caso, fui totalmente sobrevestida. No tiene nada de malo, pues así quien te entreviste ve que de verdad te tomas en serio su empresa.
Siempre en relación con la imagen: vendete. No podés oler feo (léase: ¡bañate antes!), cortate las uñas, lustrá tus zapatos, lavate la cara, y no exageren con el maquillaje (esto es opinión personal).
Reíte de cualquier chiste que te hagan. No mucho, podés solo sonreír, pero reíte. Eso les gusta.
No llevés a tu papá/mamá con vos. Si lo hacés, asegurate de que no entre con vos al lugar de la entrevista. Yo tuve la mala suerte de ser entrevistada en la recepción, junto a mi papá (que me había ido a dejar de buena onda). Resulta que él terminó respondiendo varias de las preguntas que me hicieron. ¡Qué rabia!
Eso es todo lo que puedo recomendar, hasta el momento. Me fue muy bien, gracias a Dios, y estoy feliz de decir que después de mi primera entrevista de trabajo, me dieron el puesto. Lastimosamente, no podré aceptar el puesto debido a asuntos personales. Chanfle, a mí de verdad me llamaba la atención el trabajo =/ Igual, seguiré buscando a ver si encuentro algo que se ajuste a mis necesidades por el momento =D